Situado en la carretera a Poleñino, funciona aquí desde principios de siglo, ya que anteriormente estaba situado en la parte trasera de la iglesia, y era conocido como el fosalico.
Es el Ayuntamiento quien gestiona esta instalación, construyendo los nichos, para luego venderlos a los vecinos del pueblo, aunque en la actualidad se entierran aquí también a los difuntos de Cantalobos y de Orillena, ya que en estas poblaciones no existe una instalación semejante.
También se encarga de su limpieza y conservación.