La Madre Esperanza Vitales Otín, nació en Lanaja el 18 de diciembre de 1911. Era la tercera de cuatro hermanas nacidas como fruto del matrimonio entre Melchor y Casilda.
La infancia de la Madre Esperanza transcurre en un clima cristiano. Es en la familia donde aprende las primeras oraciones y conoce los acontecimientos cristianos que serían después los pilares de su vida.
Desde que tuvo uso de razón quiso ser religiosa, para ser toda de Dios. Buscaba glorificar a Dios y unida a Jesús salvar a los hombres.
Cuando fue a la escuela comenzó su preparación para la Primera Comunión. Después sería ella quien diera el catecismo en la Parroquia.
A los 16 años decide ingresar como religiosa en las Franciscanas Misioneras de María, de Pamplona. Decisión que en un principio no es bien acogida por su familia, aunque después esta actitud cambió, y fue su mismo padre quién le acompañó al convento.
La Madre Esperanza cae enferma. La enfermedad persistía. Con mucho dolor tuvo que regresar a casa.
Una vez en casa se recupera rápidamente y pronto puede hacer vida ordinaria.
Ya en Lanaja empezó su vida apostólica… instruía a las jóvenes que acudían a su casa…La finalidad era acercarles más a Dios… leían el Evangelio, rezaban el Rosario… En los ratos libres, enseñaba el catecismo en la parroquia y visitaba a los enfermos…
El 18 de julio de 1936 estalla la guerra. Durante este tiempo de violencia la Madre Esperanza experimenta la represión. Vive de cerca el miedo, el odio, las venganzas de sus convecinos. También experimenta el cariño, la ayuda y protección de algunas personas cercanas que le ayudan.
“Por este tiempo veía muchos desórdenes y menosprecios de Dios, veía al mundo oscurecido por el pecado. De alguna forma hubiera querido remediarlo todo. Oraba mucho”.
Ella no lo veía todo perdido, al contrario, en Dios se puede rehacer todo… Y en la oración, con una fuerza especial, Dios le dio la idea de que podía hacer algo… y le pidió fundar una Congregación… Misionera y Mariana… en la que cada una fuera: un Cristo viviente y en totalidad, con la fuerza del Espíritu… esparcidas por todos los rincones de la tierra…
El Carisma Congregacional, se enraíza en el Misterio de la Encarnación y en la Visitación de María a su prima Isabel… Por este Carisma, las Misioneras de Ntra. Sra. del Pilar están llamadas a vivir, a ser Cristo y darlo todo a los hombres… Cristo vivía para el Padre, para complacer al Padre, movido siempre por el Espíritu Santo…
La Madre Esperanza Vitales y Adelina Malo iniciaron este nuevo estilo de vida.
La Congregación comenzó su caminar en Lanaja el 29 de octubre de 1939, festividad de Cristo Rey; por querían que Cristo reinase en los corazones de los hombres y en todos los rincones de la tierra. Fue elegida de derecho diocesano el 27 de julio de 1962 y recibió la aprobación de la Sede Apostólica, como congregación de votos simples, el 22 de julio de 1970.
Desde Chile, Honduras, Perú y España queremos continuar en la Iglesia este camino de esperanza abierto con su vida, para que todos conozcan y amen a Dios y encuentren en El su verdadera plenitud humana, viviendo en fraternidad su condición de hijos de Dios.
La Madre Esperanza murió en Huesca el 24 de mayo de 2005.