EL CASTILLO DE MONTORO
Una de las tradiciones más antiguas y más arraigadas entre los habitantes de Lanaja es la del tesoro del Castillo de Montoro. Cuenta la tradición que durante la dominación musulmana, alguno de sus reyezuelos, con el oro recaudado con impuestos a los habitantes del poblado, mando fundirlo dándole la forma de un toro, que, por causas no muy claras, enterró en el pasadizo que conducía desde el castillo a la mezquita, y que permanece allí.
Parece ser que, desde la Iglesia, algunos intentaron penetrar en el interior con candelas, pero a determinada distancia, aparte de los muros que están levantados, se les apagaban las candelas y tuvieron que volver de nuevo atrás, desistiendo al fin porque siempre que lo intentaban, en el mismo sitio, se les volvían a apagar. Esto aumentó la fama del toro de oro.
Recordemos que el castillo es conocido con el nombre de Castillo de Montoro, es decir, castillo del monte del toro de oro.
“La tradición cuenta que durante la época de la Reconquista un caballero cristiano pretendía a la hija del gobernador musulmán de Lanaja. Un día el cristiano fue a buscarla, ésta lo rechazó y se refugió en la mezquita, según dicen en el lugar donde hoy está la iglesia parroquial. Ella huyó por los pasadizos que se adentraban en el cerro y cuando se vió acorralada, por arte de magia, se convirtió, en toro e hizo huir al caballero. Cuando sus familiares la encontraron el toro se hizo de oro y quedó allí enterrado para siempre.”