En sentido amplio se entiende por Monegros la comarca que coincide con el interfluvio que, coronado por la Sierra de Alcubierre, separa el Ebro, el Somontano oscense, el Gállego y el Bajo Cinca.
En conjunto se extiende en 2.500 Km2. de tierras inhóspitas y casi desérticas, a caballo entre las provincias de Huesca y de Zaragoza. La fama de comarca árida y de terrenos esteparios responde a una pluviometría que da los valores mínimos dentro de Aragón e incluso dentro del territorio peninsular. La falta de precipitaciones unida a la de vegetación, ha dado que sólo resten algunos bosquecillos de pinos o de sabinas, en medio de un paisaje estepario, donde el suelo aparece casi desnudo y descarnado y con frecuentes eflorescencias salinas.
El relieve se organiza en torno a la sierra de Alcubierre, orientada de noroeste a sureste y que culmina con el monte de San Caprasio a 832 m. Se trata de una estructura tabular, similar a la de otras muelas zaragozanas, con una base de yesos, sobre los que se estratifican alternadamente margas, arcillas y areniscas, coronadas por areniscas y caliza. El contacto de la sierra con los llanos extendidos a su pie tiene lugar a través de glacis, de pendiente más fuerte hacia el sur, y profundamente abarrancando.
La sierra divide los Monegros en dos sectores: al norte el oscense que agrupa al 80% de la población y capitalizado por Sariñena y Grañén, con más de 3.000 habitantes cada uno, y al sur el zaragozano, cuyo centro más importante es Bujaraloz. El sector oscense es menos árido; sus tierras están irrigadas, aunque deficientemente, por la red hidrográfica del Alcanadre. Las tierras del sur son las más inhóspitas, descarnadas y erosionadas, sin apenas valor agrícola.
Hasta hace poco, las tierras cultivables estaban dedicadas al monocultivo de cereales, sometido al sistema de barbecho, cuyas cosechas dependían exclusivamente de las escasas lluvias. El maíz, los frutales y la alfalfa van sustituyendo poco a poco al cultivo tradicional, gracias a la llegada de las aguas del Plan de Riegos del Alto Aragón.
El cambio en el paisaje agrario viene acompañado del nacimiento de nuevos pueblos de colonización, Frula, Montesusín, Valfonda, Cantalobos, Orillena, Cartuja de Monegros, San Juan del Flumen, Monte Sodeto, Curbe y San Lorenzo del Flumen, realizados por el Instituto Nacional de Colonización en la época de Franco, pero con tan poca previsión hacia el futuro, que han tenido poca aceptación por parte de los colonos.