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TRABAJOS TRADICIONALES

El Campo

Dadas las características climatológicas y sociológicas de la población, los habitantes de Lanaja se han dedicado fundamentalmente a la agricultura de secano, dejando la mitad de las tierras en barbecho.

Labrar la tierra, sembrar, femar (extender el fiemo o estiércol por los campos) y recoger las cosechas, ocupaban la mayor parte del trabajo, sobre todo las cosechas, ya que se empezaba en Junio y se terminaba bien entrado el mes de Octubre. La siega se hacía a mano, bien con la hoz o con la dalla. Una vez segado se recogía en fajos que se quedaban amontonados en fajinas para que las espigas terminasen de secarse. Después se cargaban en los carros o galeras para transportarlas a la era donde se trillaban, haciendo pasar sobre ellas una pieza de madera con dientes de silex arrastrado por medio de caballerías hasta que la paja era triturada y los granos quedaban sueltos.

Luego se recogía toda la parva en un montón y, cuando al anochecer levantaba el aire, con unas palas de madera, se echaba a lo alto para que el viento separara el grano de la paja. Una vez limpio, se recogía, por un lado, la paja para almacenarla para alimento de las caballerías, y por otro lado el trigo se recogía en sacos , para transportarla al granero, que en casi todas las casas estaba en lo más alto de la vivienda, subiendo los sacos, de unos 80 Kg. al hombro. Y así hasta que se terminaba la cosecha.

El Agua

El trabajo, en ese momento, es muy duro, sobre todo por la escasez de agua. Tal escasez lleva, incluso, a cambiar vino por agua. Se aprovechaba el agua caída de la lluvia y recogida en las balsas. Se llevaba a las casas en unos toneles especiales montados en un carro, y descargándola en los aljibes que había en todas ellas. De allí se extraía con un pozal la que se necesitaba cada día. Naturalmente se gastaba la menos posible.

El yeso

Cuando el mal tiempo dominaba el panorama, el najino que no tenía tierras, se dedicaba a la preparación del yeso, Para ello se buscaba abundante leña y muchas piedras de yeso, muy abundante en estas tierras, se formaba el hornazo, donde sobre la leña se amontonan las piedras y se entierran, para que, encendida la leña, las piedras alcancen una temperatura de 150 ºC durante 12 horas. Cuando el fuego se apaga, se deshace el hornazo, se extraen las piedras para luego ser molidas, con cuyo polvo se prepara el yeso empleado en la construcción.

No hace muchos años, se preparó un horno de yeso para filmar una película con todo el proceso de elaboración, realizada por gente del pueblo para la serie: “Trabajos en extinción”.

Profesionales

Por los años de 1.920, existían en el pueblo las siguientes profesiones, de las que se daban los nombres de los titulares de cada una de ellas:

Albañiles, administrador de fincas, apicultores, barberías, bordadoras, cabrería, cacharrería, cafés, carnecerías, carpinterías y constructores de carros, colchonerías, comadrona, comestibles, comisionista, confiterías, cordelerías, corresponsal de prensa, estanco, farmacia, ferretería, fondas, ganaderos, garajes, gaseosas (fábrica), gasolina (depósito), guarnicioneros, harinas (molino), herradores, hojalatería, lechería, médicos, mercería, modistas, organista, panaderías, paradores, pieles, pintor, practicante, recaderos, salón de baile, sastrerías, tejas y ladrillos, tejidos, tocinería, veterinario, vinos, yeso, zapaterías.

En los años 40, permanecen muchas de ellas, pero han desaparecido la cabrería, la cacharrería, la colchonería, la ferretería, la fábrica de gaseosas, la mercería, el organista, pintores, y aparece una nueva que es el cinematógrafo